Después de varias semanas de desaparición por cuestiones de acoso laboral y demás peripecias de la vida, procedo a ofrecer una disculpa por no haber puesto nada de nada en este blog. Es por eso que he decidido que en esta ocasión haré un breviario sobre todo lo que he logrado probar desde la última vez que publiqué.
Hay días en los que me siento sumamente frustrada por vivir en una ciudad tan grande y que, al mismo tiempo, todo se encuentra concentrado en ciertas áreas que - invariablemente - se encuentran lejos de mi humilde hogar, pero por el otro lado, en cuanto a temas gastronómicos se refiere, me siento muy afortunada de no vivir en una burbuja culinaria y que la ciudad de México es un lugar en donde uno puede darle rienda suelta a las exigencias del paladar de cada quien y, prácticamente, comer lo que a uno se le antoje, siempre y cuando la cartera (o las invitaciones) lo permitan.
Hace ya unos meses, mi papá, mi hermano, Chu y yo fuimos a comer a una parrilla uruguaya llamada Don Asado, un lugar casero, con la música muy fuerte pero que sirven porciones sumamente generosas, lo cual se agradece cuando uno llega con el apetito al full y con ganas de comerse a la vaca completa. En este lugar que se encuentra en la colonia Florida, sobre avenida Insurgentes número 1826 al sur de la ciudad, decidimos darle gusto carnívoro al cuerpo pidiendo una entrada de mollejas de ternera (¡mmmmm!), todos pedimos cortes distintos de carne como el vacío, arrachera y bife de chorizo, cada una en término medio, acompañada de papas a la francesa y ensalada. La verdad es que comimos excelente, a precios muy módicos para las cantidades de comida que se ingieren; la carne es de primera calidad y uno, la verdad, sale feliz de todo lo que se comió. Por si no se tienen ganas de comer carne, Don Asado tiene varias opciones de pizzas a la leña, pastas hechas en casa, ensaladas y parrilladas de verduras y pollo. La verdad lo recomiendo muchísimo.
Semanas después - un domingo - Chu y yo amanecimos con un apetito voraz que nos volvía locos, por lo cual decidimos buscar opciones cercanas a la casa. Después de descontar las opciones de siempre, como el Vips o las pizzas buenísimas de Santa María la Ribera, decidimos ir al Forum Buenavista a comer al Chili's que se encuentra dentro del centro comercial. Con todo y que ya es bola cantada y que es una cadena, comimos fantásticamente. Pedimos toooooodo lo que pudiéramos comer hasta reventar de forma que nos echamos, cada uno, la mitad de unas costillitas, media hamburguesa, bolitas de queso con especias y una canasta de papas curly que estaban para chuparse los dedos una, y otra y otra y otra, vez. El servicio fue muy bueno, los meseros son atentos sin llegar a estorbarte el momento de la comida, el ambiente muy relajado y todos los comensales parecían felices de estar consumiendo sus alimentos, cosa que siempre es buena señal.
Hace poco tiempo fuimos al Ruben's de Prado Norte en las Lomas porque quería probarle a Chu que eran las mejores hamburguesas de la vida y la verdad me decepcionaron. Por lo general Ruben's es una garantía de una gran hamburguesa, servida con su ensalada de col, tocino, carne sabrosa y el pan calientito. Llegamos para darnos cuenta de que en la sucursal de Prado Norte, el servicio es lento y malo, la carne viene en un término cercano a lo crudo (lo cual no me molesta mucho excepto por la temperatura de la materia prima, pero no le preguntan al comensal en qué termino prefiere la carne) y la verdad mi hamburguesa me dejó con un sabor de boca más o menos blah. En caso de que quieran probarlas, porque en el fondo de mi corazón sé que sólo fue esta mala experiencia, les recomiendo no vayan a Prado Norte, sino a cualquiera de sus otras sucursales y lo vean con sus propios ojos.
Finalmente, con motivo de mi entrada al cuarto de siglo, mis ex compañeros y amigos del trabajo me llevaron al centro comercial de Santa Fe a comer a Chazz. Hacía ya como cuatro años que no iba a este lugar pero la última vez recordaba haber comido muy bien. La verdad e que lo único que no estuvo tan padre de mi comida fue que el mesero fue excesivamente atento, de esos que acabas por querer golpear de lo amable y encimosos que resultan ser. Fuera de eso, las hamburguesas monstruosas cumplieron sus expectativas con un gran sabor en la carne y con la posibilidad de ponerle los toppings que uno quiere en la barra de ensaladas. Tal vez lo único que le faltó a la hamburguesa fue la rebanada de queso derretido que tan feliz me hace pero, fuera de eso, uno no se arrepiente de ir al Chazz a pesar de que sea cadena.
En fin, espero que con este omnibus haya vuelto mi confianza y mis ganas de escribir sobre comida. Prometo seguir contándoles todas las cosas que me vaya encontrando en mi camino, los buenos y los malos bocados. Mientras tanto, acepto sugerencias de las mejores hamburguesas que hayan comido ya que eso es algo que mi paladar pide, al menos, dos veces por mes y es uno de los platillos de comida confort (vamos a inventarnos un término que le quede en español) y que a prácticamente todo mundo le gusta.
¡Les deseo un buen provecho y un buen fin de semana!
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